¿Por qué me importa mi horóscopo si no creo en los astros?
- Leonardo García

- 28 jul 2025
- 2 Min. de lectura

¿Te has puesto a pensar que ese día que te rompieron el corazón fue justo cuando Mercurio estaba en retroceso? Ya sabes, esa excusa clásica de Capricornio para todo: “No es mi culpa, es Mercurio que anda haciendo de las suyas”. ¡Claro que el cosmos no decide tus dramas, pero a veces es más fácil culpar a los planetas que a la realidad!
A lo largo de los años, la astrología ha sido ampliamente cuestionada por la comunidad científica por la falta de evidencia empírica que respalde sus predicciones y principios. Investigaciones en psicología y astronomía han señalado que no existe ninguna base objetiva que demuestre que la posición de los planetas influya en nuestra personalidad o destino.
Sin embargo, y a pesar de este escepticismo fundamentado, millones de personas en todo el mundo siguen leyendo sus horóscopos y compartiendo su signo con entusiasmo.
¿Por qué sucede esto? Porque la astrología cumple funciones emocionales y sociales profundas: ofrece una narrativa para entender nuestras emociones, una sensación de control ante la incertidumbre, y un espacio para la reflexión personal y la conexión con otros.
Así, más que una ciencia exacta, se vuelve un lenguaje simbólico que nos ayuda a navegar los altibajos de la vida cotidiana.
Además, la psicología ha estudiado fenómenos como el Efecto Forer o Barnum, que explica por qué los mensajes genéricos y vagos de los horóscopos nos parecen tan personalizados y acertados. Nuestro cerebro es experto en encontrar sentido y conexiones, incluso cuando la información es ambigua.
Por eso, leer que “hoy podrías sentirte un poco inseguro, pero es normal” parece hablar justo de lo que vivimos.
Más allá de las predicciones, el horóscopo funciona como un momento para parar, reflexionar y pensar en uno mismo. Muchas veces, leerlo es como tener una conversación interna guiada, una oportunidad para preguntarnos qué queremos, cómo nos sentimos y qué camino tomar.
Finalmente, la astrología tiene un valor social que no se puede ignorar. Compartir el signo zodiacal o comentar las características del horóscopo crea lazos, genera conversaciones y fortalece la sensación de pertenencia en grupos de amigos, familia o incluso en redes sociales.
En un mundo que a veces se siente desconectado, tener ese pequeño ritual compartido puede hacer la diferencia.
Así que está bien que el horóscopo te importe y que disfrutes esa conexión que te brinda. Solo recuerda que, por más divertido o reconfortante que sea, las decisiones importantes de tu vida deben basarse en lo que tú piensas, sientes y en información confiable.




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