Las pérdidas que más pueden doler
- Leonardo García

- hace 4 días
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El dolor no se puede medir ni comparar: no existe un ranking del duelo que sea universal, porque cada persona vive las pérdidas de forma distinta.
Sin embargo, especialistas en psicología y salud mental coinciden en que algunas situaciones tienden a generar un impacto emocional particularmente profundo.
Colin Murray Parkes, considerado uno de los mayores expertos en duelo, determinadas pérdidas, como la muerte de un ser querido con quien se tenía un vínculo estrecho, aumentan significativamente el riesgo de duelo complicado y de síntomas emocionales intensos que pueden durar mucho tiempo.
Estas experiencias suelen implicar no solo la ausencia de alguien o algo, sino también cambios profundos en la identidad, los roles personales y los planes de vida. Pero bueno, veamos algunos de los duelos más difíciles para una persona, de acuerdo con expertos.
Muerte de un hijo o hija. Implica la pérdida de un vínculo central, del futuro imaginado y de un rol fundamental, lo que puede hacer que el proceso de duelo sea particularmente largo y difícil.
Muerte de la pareja. La ruptura de una relación de vida compartida afecta la rutina diaria, los proyectos comunes y el sentido de compañía, generando un profundo sentimiento de vacío.
Suicidio de un ser querido. Esta pérdida combina dolor con sentimientos de culpa, confusión y la búsqueda de respuestas, lo cual puede complicar la elaboración del duelo.
Muerte repentina o violenta de alguien cercano. La sorpresa, la falta de advertencia y la naturaleza traumática de estas pérdidas suelen provocar respuestas intensas de shock y estrés emocional.
Ruptura amorosa importante. Aunque socialmente a veces se minimiza, este tipo de pérdida puede ser tan intensa que activa patrones cerebrales similares a la abstinencia emocional y la adicción al vínculo perdido.
Pérdida de la salud o una discapacidad adquirida. Aquí no solo se pierde funcionalidad física o bienestar, sino también la vida anterior que se conocía, lo cual requiere una reorganización profunda de la identidad.
Ver truncado un proyecto de vida. Situaciones como perder oportunidades educativas, laborales o metas personales significativas pueden generar sensación de vacío y desorientación existencial.
Dejar el hogar de forma forzada. Migrar o ser desplazado implica múltiples pérdidas simultáneas: entorno, relación con personas queridas, rutinas y sentido de pertenencia.

Reconocer estas experiencias como duelos no busca jerarquizar el dolor, sino comprender que hay situaciones que, por su naturaleza y contexto, pueden dejar una huella emocional más profunda.




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