top of page

Siestas: cuándo ayudan y cuándo no

  • Foto del escritor: elviasolano90
    elviasolano90
  • hace 5 días
  • 2 Min. de lectura

Siestas: cuándo ayudan y cuándo no

Para muchos estudiantes, la siesta parece una solución rápida al cansancio, pero no todas las siestas son buenas, ni siempre ayudan como creemos.


Una siesta puede ser una herramienta útil o empeorar el cansancio, esto depende de cuándo, cuánto y por qué duermes.


¿Qué es una siesta?


Es un período corto de sueño diurno que no sustituye el descanso nocturno, pero puede mejorar el estado de alerta y el rendimiento cognitivo cuando se usa correctamente.


El problema aparece cuando la siesta se convierte en un parche para dormir mal por la noche.


Cuándo sí ayudan las siestas


1. Cuando son cortas (20–30 minutos)


Las llamadas siestas cortas sí tienen beneficios comprobados:

  • Mejoran la concentración.

  • Aumentan el estado de alerta.

  • Reducen la fatiga mental.

  • No interfieren con el sueño nocturno.


Estas siestas no alcanzan sueño profundo, por lo que despiertas sin pesadez.


2. Cuando se toman temprano en la tarde


El mejor horario, según la cronobiología, es entre: 1:00 y 3:00 p. m. En ese periodo el cuerpo tiene una baja natural de energía asociada al ritmo circadiano, no a flojera.


Dormir fuera de ese rango aumenta el riesgo de afectar el sueño nocturno.


3. Cuando hay fatiga mental real


La evidencia muestra que las siestas cortas ayudan cuando:

  • Has tenido clases largas.

  • Estudiaste intensamente.

  • Tienes sobrecarga cognitiva.

  • Dormiste mal una noche puntual.


Son útiles como recuperación puntual, no como hábito diario para sobrevivir.


4. En periodos de alta exigencia


Investigaciones en estudiantes universitarios muestran que siestas breves durante semanas de exámenes pueden:

  • Mejorar el rendimiento cognitivo.

  • Reducir errores.

  • Aumentar la capacidad de atención.


Siempre que sean cortas y bien programadas.


Cuándo no ayudan las siestas


1. Cuando son largas (más de 60 minutos)


Dormir demasiado durante el día puede provocar inercia del sueño.

Esto significa:

  • Despertar aturdido.

  • Más cansancio.

  • Dificultad para concentrarte.


Además, si entras en sueño profundo, tu cuerpo “confunde” el horario.


2. Cuando son tardías (después de las 4–5 p. m.)


La ciencia del sueño es clara: dormir tarde reduce la presión natural de sueño nocturno. Algunas consecuencias son:

  • Tardas más en dormir por la noche.

  • Sueño fragmentado.

  • Desvelos recurrentes.


Esto crea un ciclo de cansancio difícil de romper.


3. Cuando sustituyen el sueño nocturno


Dormir siestas largas porque siempre duermes poco en la noche no es solución. El sueño nocturno es insustituible para:


  • Memoria.

  • Regulación emocional.

  • Salud mental.

  • Sistema inmune.


Las siestas no compensan la privación crónica de sueño.


4. Cuando despiertas peor de lo que te dormiste


Si después de una siesta:

  • Te sientes más cansado.

  • Estás irritable.

  • Tienes dolor de cabeza.


Es señal de que no te está beneficiando.


Comentarios


Mi Espacio Seguro es un sitio de información que únicamente toma como referencia datos públicos verificables y respaldados por autoridades. 

bottom of page