Poner límites no te hace mala persona
- hace 4 días
- 2 Min. de lectura

Poner límites no te hace mala persona, pero mucha gente crece pensando lo contrario o le da miedo o pena poner sus intereses y bienestar sobre los de los demás.
Decir que NO, incomodarte o marcar distancia suele sentirse como si estuvieras exagerando o siendo injusto, cuando en realidad es una forma básica de cuidarte.
En las relaciones de pareja, familiares o con amigos, la mayoría de los problemas no empiezan con algo grave, si no con cosas pequeñas que permitimos, como alguien que no respeta tu tiempo, comentarios que no te caen bien, actitudes que te incomodan.
Con el tiempo, lo que antes tolerabas sin problema empieza a pesarte más. No porque haya cambiado, sino porque se repitió lo suficiente. Y llega un punto en el que reaccionas más fuerte de lo esperado. Desde fuera puede parecer exagerado, pero para ti ya no lo es.
Ahí es donde entra el problema de no poner límites a tiempo. Cuando no dices nada desde el inicio, el otro entiende que está bien. No porque quiera hacerte daño, sino porque no hay una señal clara de que algo te incomoda.
De acuerdo con especialistas en relaciones interpersonales, los límites funcionan como una referencia clara de lo que estás dispuesto a aceptar y lo que no. No se trata de controlar a los demás, sino de dejar claro cómo quieres ser tratado.
En palabras más simples, un límite es decir “esto sí” y “esto no”, sin necesidad de justificar todo ni hacerlo un conflicto.
Ponerlos a tiempo cambia completamente la situación. Te permite hablar cuando el problema todavía es pequeño, cuando no hay enojo acumulado y cuando todavía se puede ajustar sin que todo se vuelva un problema mayor.




Comentarios